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En el mes de mayo de 1938 llegó a Guasave una pareja de norteamericanos; traían un mapa, muy detallado, de la región comprendida entre los ríos Sinaloa y Del Fuerte, donde aparecían algunas anotaciones manuscritas en inglés, presumiblemente por el Dr. Carl Sauer, uno de los investigadores más acuciosos que hayan dedicado su esfuerzo hacia los pueblos prehispánicos que habitaron el noroeste de México.



ceramica-roja-guasaveDespués de algunas indagaciones se trasladaron al poblado de Chorohui, sitio unos dos kilómetros río abajo de Guasave, y entrevistándose con el señor Ramón Valdez, propietario de un predio señalado en el mapa, le pidieron autorización para hacer algunas excavaciones en sus tierras de labor junto al río, un lugar conocido entre los vecinos con el nombre de “El Ombligo” por ser una pequeña elevación que tenía una ligera depresión en el centro. El lote carecía de importancia para el propietario pues debido a su desnivel no podía sembrarse.



En las anotaciones de su bitácora, el doctor Gordon F. Ekholm denominó "Sitio 117" el lugar donde excavó 166 sepulcros de un cementerio prehispánico cuyo contenido permitió extender la frontera norte de la civilización Mesoamericana a la cota del paralelo 25°30’ latitud norte, localización geográfica de Guasave, Sinaloa.

Esta frontera anteriormente había sido ubicada cerca de Chametla, unos 400 kilómetros al sur.



Los objetos encontrados por el Dr. Ekholm siguen constituyendo aún en la actualidad, un verdadero enigma por la extraordinaria calidad de la cerámica encontrada así como otras evidencias de que el Sitio 117 fue el asiento de una "avanzada cultura que floreció, por lo menos hasta el año 1,300 de nuestra era.

 

 

 

La Región

El valle del río Sinaloa, también conocido como río Petatlán, ofrece características ideales para usos agrícolas. En un terreno plano, de 3,464.41 km2 de superficie. Unas 210,000 hectáreas son aptas para la agricultura pues su elevación máxima no rebasa los 30 metros sobre el nivel del mar.guasave-rojo-sobre-bayo

El clima, templado con temperatura media anual es de 23°/24° C., aporta lluvias con promedio anual de unos 500 mm, las tierras, aluviaciones de alta fertilidad, están clasificadas como chestnut. Actualmente 210,000 hectáreas están regadas por canalización.

Ante estas caraterísticas geográficas y edafológicas no es extraño que en el valle floreciera una cultura con mucho adelanto respecto a los pueblos circundantes. La evidencia: objetos de cerámica, concha y otros materiales, extraidos al excavar 166 tumbas que contenían restos humanos.

La mayoría de estas osamentas estaban acompañadas de diversos objetos de metal (cascabeles, anillos y aretes), utensilios de piedra y, lo más importante, vasijas de barro cocido con hermosos dibujos policromos.

Esto debe aportar elementos de juicio para considerar a Guasave como región con excelentes condiciones para el desarrollo de vida humana en su etapa agrícola.

Las Tumbas

El Sitio 117 proporcionó a los arqueólogos suficientes elementos para comparar y relacionar las culturas del centro de México, del Sureste y del Sur, pertenecientes a la misma época en que floreció el pueblo cuyo cementerio fue excavado por el equipo de arqueólogos encabezado por el Dr. Gordon F. Ekholm y ocupó la atención del mundo de la Antropología, enriqueciéndolo con nuevos horizontes de investigación; enriqueciendo la Arqueología con el color Guasave-Red-on-Buff y con las policromías Guasave, Nío, Tamazula, Amole, Árgenas, Dorado, Bamoa y Burrión.

Se descrubrieron 166 tumbas completas y 21 fragmentos de entierros donde había esqueletos.

Las sepulturas eran de cuatro tipos:

  1.  Tumbas alargadas donde los cuerpos yacían en posición supina, casi todos con los brazos a lo largo del cuerpo y los cráneos en su lugar. 
  2.  Tumbas formadas por entierros en los cuales los cuerpos se depositaron dentro de las ollas de barro cocido, todos en posición fetal.
  3.  Tumbas en forma de bulto donde aparentemente los cuerpos fueron depositados en posición fetal en la misma forma que quedan cuando se entierran en ollas de barro, lo que llevó a considerar a los excavadores que habían sido sepultados en ollas de barro sin cocer.
  4.  Tumbas hechas en grandes cavidades.

A más de medio siglo de que el inminente arqueólogo norteamericano Gordon F. Ekholm descubriera los restos de la Cultura Guasave, el Museo Nacional de Historia Natural de Nueva York, en Estados Unidos dedica a la Ceramica Guasave, toda una sección de la sala correspondiente a culturas mesoamericanas; sin embargo solo unos cuantos guasavenses conocen la existencia de los hallazgos arqueológicos prehispánicos en el Sitio 117 y, menos aún, valoran la importancia histórica, social y antropológica de Guasave como frontera norte de la civilización mesoamericana.

 

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